La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió, por mayoría, recortar la tasa de referencia en 25 puntos base para ubicarla en 6.50 por ciento. Con ello, finalizó el ciclo de ajustes a la baja al considerar que con este grado se podrá hacer frente a los retos inflacionarios a futuro.
Para los analistas no fue sorpresa la reducción ante comentarios previos de algunos integrantes de la Junta. Sus previsiones ahora se centran en cuándo se volverá a ver un movimiento a la tasa de referencia, siendo a finales de 2027 el que tiene la mayor probabilidad.
El comunicado del anuncio de la decisión de política monetaria expuso que los factores detrás de la baja fueron los niveles del tipo de cambio, la debilidad económica, que implica una ausencia de presiones de demanda, y el grado de restricción monetaria que se ha implementado.
“La Junta de Gobierno juzgó apropiado realizar un recorte adicional a la tasa de referencia y con esto concluir el ciclo iniciado en marzo de 2024. La postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados de una prolongación y escalamiento del conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones”, afirmó el banco central.
El recorte en la tasa de referencia fue respaldado por la gobernadora Victoria Rodríguez, así como por los subgobernadores Gabriel Cuadra y Omar Mejía; mientras que Galia Borja y Jonathan Heath buscaron mantener la tasa en 6.75 por ciento. Esto implicó el mismo comportamiento que la decisión pasada.
El Banco de México aseguró que esta acción tiene congruencia con la valoración del actual panorama inflacionario y reafirmó el compromiso con su mandato prioritario y la necesidad de perseverar en sus esfuerzos por consolidar un entorno de inflación baja y estable.
Habrán ajustes a la tasa de interés hasta 2027
Al respecto, Alejandra Marcos, directora de análisis y estrategia en Kapital, opinó que si se tiene una revisión positiva del T-MEC, un tipo de cambio estable y la Fed hace un recorte a cierre de este año, Banxico tendría espacio para ajustar otra vez a la baja.
“No descartemos que Banco de México pueda recortar una vez más si efectivamente se le alinean las estrellas. Pero si todos estos efectos van a ser más persistentes, el ciclo de alzas va a empezar más pronto que tarde. En los próximos 12 a 18 meses vamos a estar hablando de incrementos a la tasa”, dijo a El Financiero Bloomberg.
Analistas de Banamex coincidieron en que no se puede descartar la posibilidad de recortes adicionales, pero afirmaron que habría sido más conveniente terminar el ciclo a finales del año pasado con una tasa aún en terreno restrictivo o esperar a que el panorama inflacionario mejorará significativamente para hacer el último par de bajas.
Tanto en Banamex como Banorte proyectaron que la tasa de referencia de Banxico permanecerá en 6.50 por ciento este año y hasta el cierre de 2027. Expertos de esta última institución financiera argumentaron que este nivel, junto con las expectativas de inflación, sería consistente con una tasa real ex-ante cerca del punto medio del rango de neutralidad calculado por Banxico, de 1.8 a 3.4 por ciento.
Adicionalmente, Luis Gonzali, codirector de inversiones en Franklin Templeton México, señaló que las tensiones geopolíticas en torno al conflicto en Medio Oriente y sus implicaciones sobre el precio del petróleo mantienen vivos los riesgos al alza sobre la inflación, lo que limita el margen de acción del banco central, por lo que la siguiente ventana relevante para acción monetaria se ubica en 2027.

Riesgos inflacionarios con la nueva tasa de interés
En la misma jornada, el banco central ajustó sus previsiones de la inflación. Para el indicador general cerrará el segundo trimestre en 4.1 por ciento, desde 4.0 por ciento previo; mientras que para el tercer trimestre se ubicaría en 3.8 por ciento, desde 3.7 por ciento estimado anteriormente.
“Se continúa anticipando que la inflación general converja a la meta en el segundo trimestre de 2027”, explicó el Banco de México en su comunicado.
Entre los riesgos al alza para la inflación están las disrupciones por políticas comerciales o un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos, persistencia de la inflación subyacente, presiones de costos, así como una tendencia a la depreciación del peso mexicano en el mercado de divisas, y afectaciones climáticas.
En tanto, entre los riesgos a la baja figuran una actividad económica menor a la anticipada en México y/o Estados Unidos, un menor traspaso de aumentos en los costos y menores presiones por la apreciación que la moneda nacional registra desde el año pasado.

“Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico mantiene un sesgo al alza”, concluyó Banxico.







