Tras la eliminación en el año 2022 del Acuerdo Anticipado de Precios (A.P.A.) como opción para las maquiladoras en México, la metodología para precios de transferencia denominada ‘Safe Harbor’ ha quedado como la única alternativa para determinar el Impuesto sobre la Renta (ISR). Dado que esta situación puede representar un incremento en el costo impositivo, estamos ante una oportunidad inmejorable para explorar otras opciones de tributación, y de paso, confirmar si el esquema de maquila continúa siendo atractivo para efectos tributarios bajo ‘Safe Harbor’.
Históricamente, la operación de maquila ha sido identificada como un vehículo muy rentable para los grupos multinacionales extranjeros que buscan invertir en el país, ya que asegurando un control adecuado se elimina cualquier riesgo de establecimiento permanente para el residente en el extranjero, así como por representar un eficiente costo fiscal, sin embargo, en los últimos años esta industria se ha visto significativamente impactada por la reducción de beneficios fiscales.
Además de la mencionada eliminación del APA, uno de los cambios más significativos fue la entrada en vigor de la reforma fiscal del año 2014, ya que desde ese momento les fue prohibido realizar ventas en México, y en cambio, solo pueden tener hasta un 10% de otros ingresos (venta de desperdicios, servicios administrativos, arrendamiento e intereses como los más comunes).
Así mismo, fueron eliminados dos métodos adicionales para cumplir con precios de transferencia, y fue creado como nuevo requisito que el residente en el extranjero sea el propietario de cuando menos el 30% del total de maquinaria y equipo utilizada en la operación de maquila. En la actualidad queda únicamente como estímulo fiscal el poder deducir adicionalmente hasta el 53% de los sueldos y prestaciones exentas pagadas a los trabajadores de estas empresas.
Ahora bien, para realizar el análisis de eficiencia impositiva se puede proyectar el cálculo bajo ‘Safe Harbor’ y compararlo contra las 3 alternativas de manufactura más utilizadas: ‘toll manufacturer’, ‘contract manufacturer’ y ‘licensed manufacturer’. Es esencial que este análisis sea realizado en forma integral, es decir, que no solo se enfoque en México, sino que incluya también los impactos que podría tener su parte relacionada en el extranjero para cada escenario.
El ‘toll manufacturer’ se caracteriza por ser una estructura muy similar a la operación de maquila, ya que tienen como ingreso la prestación del servicio de manufactura de materias primas en productos terminados en consignación, sin embargo, en este caso la compañía en México puede realizar ventas de productos en el país, y ser la propietaria de la maquinaria y equipo utilizada en el proceso productivo. Un riesgo importante a considerar es el establecimiento permanente para el residente en el extranjero al no estar protegido por un contrato de maquila.
Un ‘contract manufacturer’ tiene como característica adicional que los inventarios pasan de estar en un esquema de consignación a ser propiedad del residente en México, sin embargo, se siguen las especificaciones de producción definidas por el contratante extranjero. En este esquema se incrementan responsabilidades y riesgos operativos para la contribuyente mexicana, reduciendo el riesgo de establecimiento permanente contra el ‘toll manufacturer’.
La principal diferencia en el ‘Licensed manufacturer’ contra las opciones anteriores es el incremento adicional en riesgos operativos y la obligación de pagar regalías por la utilización de tecnología y/o patentes en el proceso productivo. Esta alternativa es la de menor riesgo de establecimiento permanente para el residente en el extranjero.
A diferencia de la maquila, en los 3 esquemas de manufactura se debe asegurar que sus operaciones se encuentren dentro de rangos de mercado para efectos de precios de transferencia, si el contratante extranjero es una parte relacionada de la empresa en México.
Resulta indispensable mencionar que el resultado del análisis puede variar de una compañía a otra, debido a diversos factores tales como el valor de los activos fijos, los activos financieros, los costos y gastos de operación, así como los márgenes de utilidad para efectos de precios de transferencia utilizados en las proyecciones. Otra variable que puede resultar relevante es destino final de los productos manufacturados.
Por último, considero importante señalar que aún y cuando los beneficios a las maquiladoras han sido cada vez menores, en lo que respecta específicamente a la metodología APA, el Gobierno Federal podría decidir en cualquier momento incorporarla nuevamente a través de una regla miscelánea.
El autor es miembro del comité Fiscal – Finanzas de Index Nuevo León.