Monterrey

Jaime Lara: Los límites del nearshoring

Nuestro país ha desplazado al gigante asiático este año como el principal proveedor de mercancías hacia los Estados Unidos.

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A partir de los cambios geopolíticos que han provocado una creciente rivalidad comercial entre Estados Unidos y China, México se podría convertir en el principal beneficiario de los flujos de comercio hacia nuestro vecino del norte. Hay algunos datos que así lo indican. Nuestro país ha desplazado al gigante asiático este año como el principal proveedor de mercancías hacia los Estados Unidos.

También, los flujos de inversión extranjera han mostrado números razonablemente optimistas los últimos meses. Esto ha llevado a que, en los medios de negocios y en la narrativa del Gobierno federal, el nearshoring se haya instalado como la palabra del momento, en torno a la que gira una gran parte de las discusiones de política económica.

Es indudable que las perspectivas de crecimiento para este año son mucho mejores que al inicio del año y que el pronóstico para el próximo ha mejorado entre casi todos los analistas, en parte debido a una expectativa optimista acerca del nearshoring. Sin embargo, habría que mantener también una perspectiva de más largo plazo y cautelosa acerca de la economía mexicana. Habría que decir que, aun cuando el entorno positivo actual se materialice en 2024, la economía apenas habría alcanzado un tamaño ligeramente superior en términos de PIB que al inicio del sexenio.

La distancia histórica en cuanto a PIB per cápita con respecto a nuestro vecino del norte no habría disminuido, incluso aumentaría, así que el impacto positivo en la actividad económica en estos años sería claramente insuficiente desde una perspectiva de largo plazo.

Hacia el futuro la posible localización de una proporción significativa de la actividad económica global a nuestro país enfrenta retos importantes. Solo como un ejemplo, la inversión anunciada por Tesla en Nuevo León no se está efectuando con la velocidad estimada inicialmente, y la ciudad enfrenta hoy en día retos en infraestructura de movilidad y de disponibilidad de agua para los que las inversiones públicas que se están desarrollando son insuficientes. Otro caso es el de San Luis Potosí, donde se han ubicado General Motors y BMW. La principal vía de acceso a la zona industrial en esa ciudad enfrenta crecientes problemas de tráfico para el traslado del personal.

Desde hace varios años se ha propuesto la construcción de una Vía Alterna, que no se ha culminado como se había anunciado por este Gobierno federal, existiendo solamente un proyecto más limitado por parte de las autoridades locales. Estos son solo dos ejemplos de carencias en infraestructura que podrían estarse replicando en otras ciudades tradicionalmente receptoras de inversión extranjera en el país, dados los escasos montos de la inversión pública como proporción del PIB en los últimos años.

La inversión más relevante es la apertura del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, cuyo éxito para atraer inversión privada en montos relevantes todavía está por evaluarse y podría requerir un horizonte de maduración más largo.

Otra nube gris en el horizonte del éxito del nearshoring a mediano plazo es la elección norteamericana del próximo año. Las encuestas marcan como una posibilidad el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos. Habrá que recordar que su retórica proteccionista no solo estaba dirigida a China, sino también a México, algo que previsiblemente podría repetirse en el próximo ciclo electoral y cancelar o suspender el momento optimista que hoy se vive.

Además, los flujos migratorios hacia los Estados Unidos por nuestra frontera común hoy en día son más elevados y la pandemia por el consumo del fentanilo, en parte proveniente de México, se ha agudizado. Estos dos temas podrían agudizar el discurso antimexicano de este político en la próxima elección, incrementando la incertidumbre para la planeación de las inversiones en nuestro país por parte de las empresas globales.

En suma, no se trata de negar que México vive un momento más favorable del previsto hace unos meses y que esto en parte se explica por el optimismo que despierta el nearshoring.

Sin embargo, sus efectos desde una perspectiva de largo plazo han sido todavía limitados y el futuro es incierto con posibilidades de que la confianza se revierta en pocos meses. Por ello, habría que pensar en estrategias no solo complementarias, sino también alternativas que permitan una mayor diversificación de las fuentes de crecimiento.

Economista y Profesor-Investigador en la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey. Sus investigaciones abarcan la economía laboral y el desarrollo económico.

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