Sara Lozano

Sara Lozano: Las secuelas del tapabocas

Las instituciones y especialistas se limitan a recomendar lo que se conoce porque ha sido probado, habría que provocar la existencia de otras opciones que no sean solo montones de basura

Si vamos a regresar a la dinámica presencial, si tienen que observarse las medidas preventivas contra el SARS-CoV-2 y se obliga al uso del cubrebocas, tendría que acompañarse de una estrategia amable con el planeta: sustentable, reciclable, biodegradable.

La Secretaría de Salud, personas expertas, la Organización Mundial de la Salud promueven el uso de tapabocas y coinciden en recomendar los autorizados. A principios de este El Financiero[i] publicó una nota sobre los tipos de tapabocas recomendados, todos desechables.

¿Alguien sabe qué se va a hacer con tanta basura? Poco se habla, por ejemplo, del peligro que representan las jaretas elásticas a los animales y de la sencilla recomendación de reventarlos antes de deshacerte del barbijo.

¿Y si en vez de las feas mascarillas se promueven otras opciones no desechables? Los velos que usan las mujeres árabes son bellos, la forma de acomodar la tela es creativa y pueden cubrir nariz y boca a voluntad. La hiyab[ii] es elegante y cómoda incluso para el verano, la niquab y la al-amira se antojan más en invierno, con pequeños ajustes cubren perfectamente nariz y boca; la chador, la khimar y la shaila también podrían adaptarse.

Hay una larga historia de piezas de tela alargadas que surgieron para cubrir, para proteger, para aislar y suelen ser muy bellas porque también sirven para seducir.

El hiyab, no es una pieza, es un vocablo árabe que significa vestimenta que tape o cobertura, lo mismo que el purdah para los musulmanes en el subcontinente indio.

La palabra sari en sánscrito es una tira de tela, aunque el envoltorio que se hace con ella significa mucho más por lo que cubre y lo que revela[iii].

El kimono[iv] originalmente era la ropa de diario y para cualquier temporada del año, se acomodaba acumulando capas para retener el calor en los días fríos; para el verano se eliminaban las capas y resultaba una prenda fresca y cómoda.

Esto es, hay conocimiento y experiencia para hacer envoltorios de telas que cubran, protejan y aíslen a las personas de las partículas invisibles “aerosoles” y las pequeñas gotas de saliva. Lo mejor de todo es que pueden reciclarse y en todo caso, ser biodegradables.

Otra ventaja de las telas es que provocan menos irritación en la piel que los materiales desechables. ¿Alguna política pública que invite a trabajar en conjunto personas expertas en la tela y su historia, creativas diseñadoras a la par de especialistas en mediciones/efectividad?

Las instituciones y especialistas se limitan a recomendar lo que se conoce porque ha sido probado, habría que provocar la existencia de otras opciones que no sean solo montones de basura.

NOTA: Se incluyen las fuentes por orden de aparición y porque vale la pena leerlas.

[i] https://www.elfinanciero.com.mx/salud/2022/01/13/cubrebocas-kn95-n95-o-kf94-como-saber-cual-usar/

[ii] https://elpais.com/internacional/2016/08/16/actualidad/1471347181_490989.html

[iii] https://www.nationalgeographicla.com/historia/2020/09/la-tradicion-del-sari-en-india#:~:text=La%20palabra%20%E2%80%9Csari%E2%80%9D%20significa%20%22,tira%20de%20tela%22%20en%20s%C3%A1nscrito.&text=La%20primera%20menci%C3%B3n%20al%20saris,el%20siglo%20primero%20al%20sexto.

[iv] https://www.elattelier.com/prendas-con-historia-kimono/

Sara Lozano

Sara Lozano

Colaboradora en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública y profesora en el Tec de Monterrey de Ciudadanía y Democracia. Integrante fundadora de Ellas ABP coordinadora de programas por la prevención de la violencia laboral y económica contra las mujeres.

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