La guerra de Israel y Estados Unidos en contra de Irán no podría haber sucedido en peor momento para la presidenta de México Claudia Sheinbaum y el futuro de México. En el mismo año en que se está negociando el futuro del TMEC, además de la celebración del Mundial FIFA 2026, también hay elecciones intermedias en Estados Unidos y una economía global tambaleante ante la guerra arancelaria de Trump.
Pero es el impacto de la guerra en Irán que forzará a la presidenta a cambiar las prioridades de su gobierno: Más que buscar crecimiento para los siguientes años, ahora la prioridad de su sexenio deberá ser la gobernabilidad de un país en crisis.
A un mes que inició la guerra en Irán, esta semana el presidente Donald Trump aseguró en una transmisión a nivel nacional, que los objetivos militares se cumplirían en dos a tres semanas. En un comentario, que sorprendió a enemigos y aliados, que el mantener abierto el estrecho de Ormuz para buques de petróleo ya no responsabilidad de su gobierno, sino de los países que se benefician del tráfico por el estrecho. De hecho, aseguró que aquellos países o sectores que necesitan petróleo y gas, Estados Unidos podría ser el proveedor-claro pagando un “premium de guerra” que beneficiaría a las empresas estadounidenses.
El hecho es que, en las siguientes semanas, posiblemente meses, esperemos que no sea años, habrá un desabasto de petróleo y gas alrededor del mundo que tendrá un impacto global, incluyendo a México que debería haberse beneficiado de esta crisis global energética. La escasez afecta no solo el precio del petróleo de gasolina, pero también el gas que se requiere para producir electricidad y abastecer los tanques de las empresas y los hogares. Muchos países, ya están implementando estrategias anticíclicas incluyendo, anticipando que trabajo y estudio en línea, reconociendo el desabasto y el incremento en costo. Otros países están haciendo llamado a que se use menos el aire acondicionado y otras estrategias para reducir el uso de electricidad, que requiere de gas.
El gobierno de México, hasta el momento no ha puesto sobre la mesa, alguna estrategia contracíclica con la excepción de usar el subsidio IEPS como un mecanismo para mantener el precio de la gasolina a un máximo de $24 pesos y el diésel a $28 pesos, no resuelve el problema y es inviable. Además, no reconoce el impacto de la escasez global de petróleo.
La crisis más urgente a corto plazo es el posible desabasto de fertilizantes, justo al inicio del ciclo agrícola. La falta de fertilizantes no solo se traduce en el encarecimiento de alimentos, pero también protestas del campo. Pero los precios del alimento se van a disparar junto con la inflación. Menos fertilizante implica menores rendimientos. Y menores rendimientos implican precios más altos de alimentos. La inflación alimentaria es el tipo de inflación que más golpea a la población.
México ya tiene una crisis en el sector salud, ahora habría que anticipar el impacto de la guerra en Irán que podría incluir el desabasto de medicamentos como paracetamol, y la falta de helio líquido, indispensable para que funcionen los equipos de resonancia magnética (MRI). Sin helio, los imanes superconductores se apagan y los equipos quedan fuera de servicio. Una interrupción prolongada puede traducirse en retrasos en diagnósticos de cáncer, enfermedades neurológicas y emergencias.
Pero desabasto de gas, se traduce en un incremento del costo del suministro eléctrico y el impacto en el sector industrial afectando la inflación en el país. Pero también está el pronóstico de “El Niño”: temperaturas más altas de lo normal, sequías más severas en el norte y centro del país, y lluvias intensas y desordenadas en el sur y sureste. Más calor, más uso de electricidad. ¿Quién le dirá a los norteños que pagarán mas por su electricidad este verano debido a la guerra en Irán?
Esta crisis sucede en un momento en que el peso mexicano ha mostrado una depreciación moderada pero significativa frente al dólar. Adicionalmente han caído las remesas que siguen siendo uno de los pilares financieros de millones de hogares mexicanos. En los últimos meses, los envíos han caído entre 0.5% y 1.4% anual en dólares, y el golpe es mucho más severo cuando se mide en pesos: la apreciación del tipo de cambio ha reducido su valor real hasta en casi 19%.
Presidenta, anticipe el golpe, establezca prioridades, deje a un lado la politiquería y haga un llamado a la unidad nacional. La crisis por venir es fuerte y la gobernabilidad del país depende de usted.