La semana pasada conocimos la revisión de los pronósticos de la economía mundial realizada por el grupo de economistas de la OCDE en París (OECD Economic Outlook). El informe revela una desaceleración económica mundial impulsada por el conflicto en Medio Oriente, el aumento de los precios de la energía y el estancamiento comercial. En este escenario, las economías de Estados Unidos y México observaron revisiones a la baja significativas, marcadas por el proteccionismo, la incertidumbre y el ajuste fiscal. Bursamétrica también ha hecho revisiones a sus pronósticos para la economía de los Estados Unidos y México publicados originalmente en este mismo espacio en noviembre y diciembre del año pasado.
Al revisar hacia abajo a la gran mayoría de los países, las previsiones de la OCDE para la economía mundial han sido revisadas significativamente hacia abajo, del 3.4% pronosticado originalmente, a un 2.9% anual, debido a los choques energéticos, al encarecimiento de los costos de producción industrial y agrícola, y por la incertidumbre que genera el conflicto en las decisiones de inversión y en las previsiones de las tasas de interés. En Bursamétrica a la economía mundial le estábamos estimando un crecimiento del 3.2%, y lo hemos reducido al 3.0%.
Ante un entorno inflacionario complejo, la OCDE estima una inflación global del 4% para descender al 3.1% en el 2027; y ha advertido que, a menos que se diversifiquen las fuentes energéticas y se fomente la transición ecológica, el crecimiento seguirá reprimido. La estabilidad de los bancos centrales se ha vuelto un pilar fundamental para contener la escalada inflacionaria global.
Para la economía estadounidense, la OCDE advierte que la incertidumbre en sus políticas comerciales y la aplicación de nuevas barreras arancelarias más los efectos de la guerra con Irán en la energía, han comenzado a encarecer los costos de producción y a elevar los precios al consumidor dentro de su propio mercado, alterando las cadenas de suministro globales. Su nuevo pronóstico es de un crecimiento del 2.0% anual para este año, versus una previsión previa de 1.9%, gracias a la fuerte inversión en inteligencia artificial y la mayor productividad que se genera. Para 2027, los economistas de la OCDE prevén una desaceleración hacia el 1.7%, por un debilitamiento paulatino del consumo privado ante el agotamiento del ahorro acumulado, el impacto acumulativo de las elevadas tasas de interés sobre el crédito y una inversión residencial deprimida, observando un aterrizaje suave, con un margen de maniobra fiscal cada vez más estrecho frente a shocks externos.
Bursamétrica mantiene su pronóstico del crecimiento del 2.0% anual para la economía de los Estados Unidos, previendo una desaceleración hacia el 1.6% de crecimiento para el 2027, originada principalmente por una corrección en el boom bursátil de la alta tecnología, mayores tasas de interés y un menor gasto fiscal.
Para la economía mexicana, la OCDE recortó su pronóstico de crecimiento a 0.8% anual para 2026, desde el 1.3% calculado originalmente, con una recuperación esperada del 1.8% para 2027.
Según la OCDE, esta previsión a la baja responde a factores tanto externos como internos: Como factores externos destaca la alta dependencia de México respecto al mercado estadounidense y que hace al país especialmente vulnerable a los aranceles comerciales y a la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos. A esto se suma la constante incertidumbre sobre la revisión del T-MEC, lo cual frena la inyección de capitales extranjeros y nacionales.
Como factores internos, la OCDE resalta que la economía sufrió una notable contracción trimestral a inicios de 2026. Además, la inversión privada se ha visto severamente limitada por la incertidumbre jurídica y regulatoria, mientras que el gasto público se mantiene restringido debido a los esfuerzos gubernamentales por la consolidación fiscal. Ante este diagnóstico, el organismo internacional ha recomendado a México fortalecer sus finanzas mediante una mayor recaudación de impuestos, mejorar la calidad del gasto público y avanzar decididamente en la generación de energías limpias para elevar la productividad y atraer una mayor inversión extranjera.
En el caso de Bursamétrica, revisamos nuestra estimación de todo el año, desde un avance del 1% a un menor dinamismo del 0.6% anual. Para el 2027 estamos estimando un alza del 1.2% anual.
Independientemente de los efectos coyunturales de la guerra en Medio Oriente, la economía de México ha sufrido estructuralmente una disminución en su “crecimiento potencial” que podría ubicarse por debajo del 2%; tema del que abundaremos en otra colaboración.