El pasado jueves 10 de febrero, la Junta de Gobierno del Banco de México dio a conocer su decisión de política monetaria, en la que decidió elevar la tasa de referencia en 50 puntos base (0.50 puntos porcentuales) a 6.00 por ciento. Esta es la decisión que anticipaba el consenso de analistas, así como los precios de los activos financieros relacionados con la política monetaria en México. Es por ello que después de que se dio a conocer la decisión, prácticamente no hubo movimiento en los mercados financieros (tipo de cambio peso-dólar, derivados de tasas, etcétera), que normalmente reaccionan a las acciones del Banco de México. En mi opinión, esto fue una señal inequívoca de aprobación a la decisión que tomó la Junta de Gobierno del Banxico y al mensaje que enviaron en el comunicado que acompaña dicha decisión. En cuanto al tono de dicho comunicado, considero que la Junta de Gobierno expresó un sesgo ‘restrictivo’. Si bien mostró preocupación por la debilidad del crecimiento económico de nuestro país al enfatizar en las “amplias condiciones de holgura, con marcadas diferencias entre sectores”, los demás comentarios estuvieron muy alineados con el objetivo único del Banco de México: la inflación. En este sentido, la Junta de Gobierno volvió a enfatizar que el balance de riesgos para la inflación continúa sesgado al alza.
Sin embargo, considero que lo más relevante del comunicado se concentró en los siguientes tres aspectos: la Junta de Gobierno... (1) volvió a incorporar la frase “en esta ocasión” para referirse a la decisión de elevar la tasa en 50 puntos base (pb), dejando a nuestro Instituto Central la flexibilidad suficiente para poder llevar a cabo movimientos con diferente magnitud, como regresar a 25pb o aumentar más allá de 50pb si es necesario, que como comentaré en unos enunciados más, creo que esto va a depender mucho de lo que lleve a cabo el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed); (2) revisó sus trayectorias proyectadas de inflación al alza, principalmente para 2022 –reflejando la dinámica de precios que hemos observado últimamente a nivel global y local–, pero no modificó la fecha en la que se anticipa que la inflación converja al objetivo de 3.00 por ciento hacia mediados de 2023; y (3) no se hizo una mención explícita en torno a la reacción del Banco de México ante el ciclo de alza de tasas que está por comenzar el Fed. En ocasiones anteriores, los miembros de la Junta de Gobierno del Banxico han incorporado la frase “…condiciones monetarias relativas…” al referirse a uno de los factores principales en los cuales la Junta pondrá más atención para decidir sobre el nivel de la tasa de interés hacia delante. No obstante lo anterior, reconocieron que las condiciones financieras a nivel global se han tornado más restrictivas, haciendo alusión a las expectativas de los participantes de los mercados en torno a lo que han hecho y harán los bancos centrales tanto de economías avanzadas –particularmente el Fed–, como emergentes.
Hacia delante, considero que la Junta de Gobierno del Banco de México decidirá mantener el diferencial entre la tasa de Fed Funds en EU y la tasa de referencia en México. Esto implica que el Banxico eleve la tasa de referencia en la misma magnitud y con la misma frecuencia que el Fed en las próximas decisiones. Sin embargo, la inflación en EU ya se encuentra a una tasa más alta que la de México (7.5 por ciento en EU vs 7.01 en México) y la economía de nuestro país vecino del norte está creciendo con mucho mayor ímpetu que la nuestra, por lo que en algún momento el Banxico podría dejar de aumentar la tasa, aunque el Fed continúe su ciclo de alzas. Entonces, la ‘tasa terminal’ –es decir, la tasa a la que el Banco de México va a terminar este ciclo alcista– dependerá de la velocidad a la que el Fed aumente la tasa de Fed Funds y en qué nivel termine su ciclo. De esta manera, por ejemplo, si el Fed lleva a cabo cinco alzas de tasas de 25pb este año, Banxico bien podría seguir dichos movimientos. Así, la tasa de referencia del Banxico terminaría este año en 7.25 por ciento. Sin embargo, si el Fed eleva la tasa 50pb en las siete reuniones de política monetaria que tiene programadas para este año (+350pb), no creo que Banxico tenga que llevar la tasa de referencia a 9.50 por ciento. Aquí creo que Banxico podría terminar el ciclo en una tasa alrededor de 7.75 por ciento.
En resumen, en circunstancias en las que se pudo haber justificado un incremento de solo 25pb la semana pasada –debido a que es factible que la inflación general ya haya tocado pico en diciembre y continúe descendiendo este año, que el crecimiento de nuestro país se ha debilitado, que el tipo de cambio ha estado ‘bien comportado’ y que el Banxico ya había aumentado la tasa de referencia en 150pb–, el hecho de que la Junta de Gobierno haya elevado la tasa 50pb marca un muy buen inicio para la Junta de Gobierno, ahora liderada por la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja. Máxime que el comunicado expresó un tono restrictivo (o hawkish) y que tanto en el Programa Monetario 2022, como en las entrevistas que concedió a periodistas financieros rigurosos y conocedores como ‘los alebrijes’ (Maricarmen Cortés, Marco Mares y José Yuste) y Alicia Salgado –entre otros–, la gobernadora fue muy clara y enfatizó en el régimen de objetivos de inflación basado en pronósticos.
* El autor es economista en jefe para Latinoamérica del banco Barclays y miembro del Comité de Fechado de Ciclos de la Economía de México.
* Las opiniones que se expresan en esta columna son a título personal.