Moneda en el Aire

El acierto financiero de Veracruz

Todos los partidos, sí todos, desde Morena, PAN, PRI, PVEM, PT y Movimiento Ciudadano votaron a favor, ya que todos coincidieron en que la bursatilización municipal terminó convirtiéndose en una pesada carga financiera.

Pocas veces se ve una unanimidad política tan amplia como la que logró el programa de saneamiento financiero impulsado por la gobernadora Rocío Nahle para liquidar anticipadamente la deuda bursátil que desde 2008 mantenían 199 municipios veracruzanos.

Rocío Nahle (Ilustración de Oscar Castro)

Todos los partidos, sí todos, desde Morena, PAN, PRI, PVEM, PT y Movimiento Ciudadano votaron a favor, ya que todos coincidieron en que la bursatilización municipal terminó convirtiéndose en una pesada carga financiera.

Y es que durante casi dos décadas, esa bursatilización municipal se convirtió en una pesada herencia para los ayuntamientos. Recursos comprometidos, menor margen de maniobra presupuestal y una dependencia permanente de esquemas financieros complejos que pocas veces fueron comprendidos por los ciudadanos que terminaban pagando la cuenta.

Sobre el papel, la medida parece impecable. Se promete reducir costos, eliminar intermediarios bancarios y fiduciarios, liberar recursos para obra pública y mejorar la liquidez de los ayuntamientos. Difícil encontrar argumentos en contra de que los municipios paguen menos y construyan más, a eso nadie se opone.

Sin embargo, en las finanzas públicas siempre hay una pregunta obligada: ¿de dónde saldrá el dinero?, ¿Qué fórmula financiera diseñaron para ello?

Y ahí es donde aparecen las dudas legítimas planteadas incluso por la oposición. Si el nuevo esquema no constituye deuda, financiamiento, refinanciamiento ni empréstito, como establece el decreto, entonces el Estado tendrá que disponer de recursos propios para liquidar anticipadamente una obligación que todavía tenía vigencia hasta 2036.

La Secretaría de Finanzas podrá realizar transferencias, aportaciones y erogaciones para cubrir incluso las primas por pago anticipado. La pregunta es sencilla: si no hay banca, no hay nuevo crédito y no habrá intermediación financiera, ¿con qué recursos concretos se realizará la operación, a quién quitarán la cobija, de dónde saldrá ese dinero?

Porque en el mundo financiero alguien siempre absorbe el costo. Los bancos no desaparecen de una ecuación porque sí, ni las obligaciones se extinguen por decreto. Si Veracruz encontró una fórmula para sustituir un esquema bursátil sin recurrir a financiamiento adicional, sería un caso digno de estudio para muchas entidades del país, y que deberían compartir.

La iniciativa puede representar uno de los movimientos financieros más importantes para los municipios veracruzanos en décadas. Pero precisamente por su magnitud, requiere máxima transparencia. No basta con celebrar el ahorro futuro; es indispensable conocer el origen de los recursos presentes.

La historia de la bursatilización de 2008 dejó una lección: los esquemas financieros complejos suelen venderse por sus beneficios inmediatos y sus costos aparecen años después.

Hoy, Veracruz tiene la oportunidad de corregir aquella decisión, pero también la obligación de explicar con absoluta claridad cómo se pagará la factura.

Porque si el apoyo financiero como se aprobó, desaparece de la ecuación, la pregunta sigue vigente: ¿quién pondrá el dinero y bajo qué condiciones? Una fórmula financiera, que vale la pena, de concretarse y ser exitosa compartir. ¿O no?

El peso en la economía del transporte de carga

El autotransporte de carga mueve más del 80 por ciento de las mercancías del país y representa una actividad vinculada al 70 por ciento del PIB y es uno de los mejores termómetros para medir cómo se encuentra la economía mexicana.

Augusto Ramos Melo (Ilustración de Oscar Castro)

Por eso vale la pena escuchar con atención el mensaje que lanzó Augusto Ramos Melo, presidente de la Canacar, al cumplir sus primeros 100 días al frente del organismo. La violencia en los asaltos al autotransporte de carga sigue creciendo es necesario proteger a los conductores de esta modalidad en esta revisión del T-MEC.

En el tema de seguridad, los números muestran una aparente mejora: hasta mayo se registraron 12 mil 889 robos con violencia y 966 sin violencia, una reducción de 16 por ciento respecto al año pasado. Sin embargo, detrás de esa cifra hay una realidad que no puede maquillarse: la violencia sigue presente y ya cobró la vida de 14 transportistas en lo que va de 2026.

Ese es el dato que debería preocuparnos. Porque una cosa es disminuir el número de eventos y otra muy distinta normalizar que quienes llevan los productos que consumimos todos los días arriesguen la vida en las carreteras.

Más aún cuando el 93 por ciento de los robos se concentra en apenas diez estados y la mitad ocurre entre el Estado de México y Puebla, zonas plenamente identificadas por las autoridades, y en donde los asaltos ya también incluyen a cualquier automovilista, dependiendo la hora en que transite por esas zonas.

La coordinación con la Guardia Nacional y los operativos escalón son avances importantes, pero los resultados aún están lejos de ser suficientes. El crimen organizado sigue encontrando en los hidrocarburos, medicamentos, productos de limpieza, calzado y alimentos un negocio rentable.

A ello se suman los retos internacionales. El conflicto geopolítico mantiene presión sobre los combustibles, aunque el sector reconoce que la estrategia del Gobierno Federal ha evitado incrementos más severos. Y en el frente comercial, la revisión del T-MEC será determinante para una industria cuya razón de ser depende del intercambio con Estados Unidos y Canadá.

El mensaje es claro: si el autotransporte se detiene, la economía lo resiente. Pero si además circula bajo amenaza permanente, el costo termina pagándolo todo el país. La seguridad de los transportistas no es sólo un asunto sectorial; es una condición indispensable para la competitividad nacional y ahí, debe estar el foco de atención.

Entre reguladores y banca, el impulso que faltaba

Victoria Rodríguez (Ilustración de Oscar Castro)

Ahora si, todo indica que avanzan los proyectos acordados en la pasada Convención Bancaria, ya que ayer se reunieron para revisar el Plan México y pendientes, Hacienda al frente con Edgar Amador; Banco de México que lleva Victoria Rodríguez; la Comisión Nacional Bancaria y de Valores con Angel Cabrera; Condusef con Oscar Rosado; la Asociación de Bancos de México con Emilio Romano y sus vicepresidentes y los principales participantes del sistema financiero empujando una misma agenda, donde la inclusión financiera ya no puede esperar.

Desde la llegada del SPEI en 2004 no se habían dado propuestas de cambios que transformarán el sistema, pues el objetivo común es que más mexicanos utilicen servicios financieros formales.

Uno de los puntos más relevantes es que se busca eliminar una de las principales barreras de entrada: el temor de muchos ciudadanos a abrir cuentas por posibles implicaciones fiscales. El fortalecimiento de las cuentas básicas, con mayor funcionalidad y límites más amplios, va justamente en esa dirección.

También destaca la apuesta por relanzar CoDi. La herramienta existe desde hace años, pero ahora se reconoce que la adopción depende de algo tan simple como la experiencia del usuario. Si comercios, transporte y pequeños negocios se suman, el beneficio será tangible: pagos más baratos, menos uso de efectivo y una economía más eficiente.

La oportunidad está puesta sobre la mesa; ahora el reto será convertir el anuncio en adopción masiva.

A la CNDH no le gusta el fútbol

Rosario Piedra Ibarra (Ilustración de Oscar Castro)

Así es, al menos todos los memos internos y mensajes en la Comisión Nacional de Derechos Humanos que lleva María del Rosario Piedra Ibarra ha enviado a sus empleados, parecen redactados con el mayor desprecio a la fiesta mundialista.

Y es que, desde la semana pasada, pese al decreto y petición de la presidenta Claudia Sheinbaum de que las actividades no esenciales hicieran home office, ahí no sólo fueron a trabajar todos, sino que hubo regaños, porque sólo tenían permiso para ver el partido, no la inauguración del Mundial. Así es, el regaño a quienes se atrevían a tener en celulares la transmisión previa a la inauguración del Mundial, estuvo a la orden; por cierto, es también una de las dependencias, en donde hay hora de entrada y estricta también de comer, pero no de salida, pero esa es otra historia.

Este jueves que el partido de la Selección Mexicana es por la noche, ya avisaron, ahí se “trabaja” normal, como organismo autónomo, dicen que los decretos de Presidencia no tienen ninguna validez. ¿Lo sabrán en Palacio Nacional? Pese a todo hoy gana México.

Por lo pronto, la moneda está en el aire.

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