En Washington hay una máxima que vale más que cualquier declaración política: si alguien representa a un gobierno extranjero, tiene que registrarse. No es opcional, es ley. La FARA, vigente desde hace casi nueve décadas, convierte al cabildeo en un ejercicio de transparencia. Ahí están de manera pública en el Departamento del Tesoro, los nombres, los clientes, los montos y los objetivos. Los documentos pesan más que los discursos.

El caso de San Luis Potosí llamó la atención, porque el gobierno de Ricardo Gallardo aparece con contratos por 750 mil dólares con despachos vinculados al entorno de Donald Trump. Drake Ventures y London Global Strategies fueron también registrados por la Secretaría de Desarrollo Económico de San Luis Potosí para labores de desarrollo económico y relaciones gubernamentales, según el registro oficial.
Los mismos registros muestran que México lleva años recurriendo a firmas especializadas para abrir puertas en Estados Unidos, y ojo, es totalmente normal.
Ahí aparece la Cámara Nacional de la Industria Azucarera (CNIAA), en momentos en que el azúcar enfrenta constantes disputas comerciales con Estados Unidos. También figura Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, presidente del PRI, que aunque no aparece registrado el partido, si lo está la dirección de sus oficinas centrales y opera en ese país con cabilderos.
También el gobierno mexicano de la presidenta Claudia Sheinbaum contrató al despacho Knight Law Firm en medio de la estrategia legal derivada de las investigaciones por lavado de dinero y el combate al tráfico de fentanilo, pero también por temas comerciales en la revisión del T-MEC; e incluso Héctor Sulaimán ha recurrido a este tipo de representación.
La pregunta, entonces, no es quién contrata cabilderos. La verdadera interrogante es si esos contratos generan resultados medibles. En una administración estadounidense donde el acceso político puede influir en decisiones sobre inversiones, aranceles o comercio, ningún gobierno quiere quedarse sin interlocución.
En tiempos donde la relación con Estados Unidos exige estrategia, México necesita precisamente tener todos los canales disponibles para tener una puerta abierta al diálogo y a las estrategias.
Y justo ahí aparece otra preocupación. Mientras México necesita llegar unido a la negociación más compleja con Estados Unidos de los últimos años, dentro del propio equipo encargado del T-MEC crecen las tensiones.

En Palacio Nacional existe molestia porque, según diversas versiones, la instrucción presidencial fue incorporar a tres perfiles a las negociaciones: el nuevo embajador en Washington, Roberto Lazzeri; Diana Alarcón, representante de México ante el Banco Mundial; y Altagracia Gómez, asesora presidencial.
Sin embargo, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard mantendría el proceso concentrado en un grupo reducido, sin compartir información con ellos y eso, aseguran ha generado molestia en Palacio.
Si esas diferencias existen, llegan en el peor momento. El embajador designado aún no conoce a profundidad los expedientes comerciales, aun cuando haya estado en Hacienda y en Nafin; Altagracia Gómez si bien mantiene una presencia constante en todos los encuentros empresariales con el gobierno, tampoco tiene el conocimiento de los temas álgidos y políticos, y Diana Alarcón si bien aporta una visión internacional distinta, y viene del equipo del exsecretario Rogelio Ramírez, no ha tenido la cercanía con el proceso.
La discusión ya no parece ser únicamente técnica, sino política: quién conduce realmente la estrategia frente a Washington.
Lo preocupante de estar dándose está disputa interna es que puede percibirse en Estados Unidos como un signo de debilidad; en negociaciones de esta magnitud, la fortaleza del equipo es tan importante como la posición que se defiende. Si dentro del gobierno prevalecen las desconfianzas y las decisiones se fragmentan, el interlocutor estadounidense lo percibe de inmediato.
En Washington todo queda registrado. Ojalá en México también quede claro quién toma las decisiones, quién coordina la estrategia y, sobre todo, quién responderá por los resultados cuando llegue la hora de seguir revisando el tratado más importante para la economía nacional.
Nuevo St. Regis en México

En un entorno donde la conversación pública suele centrarse en la incertidumbre regulatoria, los cambios legales y la lentitud de algunos trámites, vale la pena detenerse en quienes, lejos de esperar mejores condiciones, siguen apostando por México y ese parece ser el caso de Alfredo Bataller, director y Fundador de SHA y AB Living Group, cuya cartera de proyectos en el país continúa creciendo, reflejo de una confianza que no se construye con discursos, sino con inversiones de largo plazo.
La inauguración del St. Regis Costa Mujeres es una muestra clara, ya que no solo representa una inversión de alto nivel para el turismo de lujo, sino también la consolidación de un destino que busca competir con los mejores del Caribe.
En la apertura que fue en pleno Mundial, estuvo tanto la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora y la gobernadora de Quintana Roo Mara Lezama, lo que confirma que existe una coincidencia entre iniciativa privada y autoridades para impulsar proyectos que generan empleo, derrama económica y desarrollo regional.
Bataller recordó que este resort nació de una visión de años para convertir a Costa Mujeres en un referente mundial de hospitalidad. Y quizá esa sea la mejor lección: los grandes proyectos requieren paciencia y certeza, especialmente cuando se trata de tener una marca hotelera de renombre, como es el St Regis, lo que también deja un mensaje para México: el capital sigue llegando cuando encuentra talento, oportunidades y empresarios dispuestos a apostar, aunque aún haya pendientes por resolver en materia de simplificación regulatoria y certeza jurídica. Ya platicaremos más de eso.
CFE y el río Grijalva

En un país donde las lluvias suelen convertirse en sinónimo de emergencia, resulta positivo que la prevención empiece a ganar terreno sobre la reacción. La nueva plataforma de alertamiento hidrometeorológico de la CFE que lleva Emilia Calleja para el sistema de presas del río Grijalva es una de esas inversiones que pocas veces hacen ruido, pero cuyo impacto puede ser enorme.
El monitoreo en tiempo real de las presas, apoyado por 45 estaciones hidrometeorológicas y modelos para anticipar escenarios, permitirá aprovechar mejor el agua, optimizar la generación hidroeléctrica y, sobre todo, reducir riesgos para miles de familias que viven aguas abajo.
La modernización tecnológica, sumada al mantenimiento, el dragado y la reforestación de la cuenca, demuestra que la infraestructura también requiere inteligencia y visión de largo plazo.
La coordinación con Conagua y Protección Civil será la verdadera prueba. Porque cuando se trata de desastres naturales, la mejor noticia siempre será aquella que nunca llega a convertirse en tragedia.
Un partido que une al país
Este domingo México llega al duelo frente a Inglaterra con la oportunidad de demostrar una vez más que el futbol logra un sentimiento de unidad y alegría como hace años no se veía en el país. Por 90 minutos, millones tienen el mismo pensamiento: que gane México.
El partido dinamizará el consumo, la publicidad y la actividad de miles de negocios que viven de la pasión deportiva.
Cuando rueda el balón, no solo se juega un boleto a la siguiente ronda: también se mueve la economía y se renueva la esperanza de todo un país. El domingo gana México.
Por lo pronto, la moneda está en el aire.