Moneda en el Aire

AHMSA: la decisión que sigue esperando Monclova

La crisis no se quedó dentro de la siderúrgica; alcanzó hoteles, restaurantes, transportistas, comercios y prácticamente toda la economía de la Región Centro de Coahuila. La ausencia de una solución convirtió un problema empresarial en uno social y sigue creciendo.

Pocas empresas han marcado el destino de una región como Altos Hornos de México (AHMSA) y es que su historia es también la de Monclova. Durante décadas fue motor de empleo, de desarrollo y de orgullo industrial; su desplome, en cambio, dejó una estela de negocios cerrados, familias sin ingresos, proveedores quebrados y miles de trabajadores que todavía esperan que alguien cumpla las promesas que escucharon una y otra vez.

En este espacio, se advirtió en más de una ocasión que dejar caer AHMSA tendría un costo mucho mayor que el de una empresa en concurso mercantil. El tiempo confirmó ese diagnóstico. La crisis no se quedó dentro de la siderúrgica; alcanzó hoteles, restaurantes, transportistas, comercios y prácticamente toda la economía de la Región Centro de Coahuila. La ausencia de una solución convirtió un problema empresarial en uno social y sigue creciendo.

Hoy, sin embargo, las condiciones son distintas. Los accionistas que durante años fueron señalados como el principal obstáculo ya no están en el centro de la discusión y eso ha servido para que estén volteando a ver con mucho interés grupos empresariales e inversionistas que ven valor en una planta que sigue siendo estratégica para la industria mexicana; varios de ellos, incluso se han acercado a actores del sector financiero para intercambiar opiniones sobre un rescate a esa empresa.

Y no es casualidad. En un mundo donde el acero vuelve a ser un insumo estratégico para la infraestructura, construcción, energía y manufactura, México necesita capacidad instalada y producción nacional de calidad.

Pero ningún inversionista serio pondrá recursos donde no exista certeza. Y es ahí donde recuerdan que, durante su campaña, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo habló de la reactivación de la región y del compromiso con Monclova. La expectativa sigue vigente, pero la estrategia aún no aparece.

Mientras tanto, el reloj continúa corriendo para miles de familias que no pueden vivir de anuncios ni de buenas intenciones.

La reactivación de AHMSA no puede depender únicamente de la voluntad de un inversionista. Se requiere una coordinación inédita entre el Gobierno Federal; la administración de Manolo Jiménez Salinas en Coahuila; la Secretaría de Economía encabezada por Marcelo Ebrard, la Secretaría de Hacienda que dirige Edgar Amador Zamora; la banca de desarrollo; el síndico del concurso mercantil; los acreedores y los trabajadores representados por Ismael Leija Escalante. Cada uno tiene una pieza del rompecabezas, pero nadie posee todas y es que la realidad es simple: nadie podrá hacerlo solo.

El gobierno estatal difícilmente podrá asumir un rescate de esta magnitud sin el respaldo de la Federación. Los inversionistas no avanzarán mientras no exista una ruta jurídica clara. Los trabajadores no pueden seguir esperando indefinidamente. Y los acreedores necesitan reglas que den viabilidad al proceso.

Paradójicamente, el momento para actuar quizá nunca había sido tan favorable. La revisión del T-MEC, la relocalización de empresas, la necesidad de reducir la dependencia del acero importado y la demanda de productos con mayor valor agregado, colocan nuevamente a la siderurgia mexicana en una posición estratégica. AHMSA puede volver a ser parte de esa historia, pero solo si existe voluntad política para encender nuevamente el horno de las decisiones.

Porque el verdadero cuello de botella ya no está en la planta, ni en los antiguos accionistas. Hoy la llave está en el Gobierno Federal. Cuando esa señal llegue, los inversionistas aparecerán, los acuerdos comenzarán a construirse y Monclova podrá empezar a escribir un nuevo capítulo.

La pregunta es cuánto tiempo más está dispuesto el país a esperar, y si no será demasiado tarde para ello.

Scotiabank y el financiamiento sostenible

En un mercado donde aún se cuestiona si los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) son una moda o una verdadera estrategia de negocio, operaciones como la de Fibra Educa demuestran que el financiamiento sostenible comienza a consolidarse como una herramienta para transformar sectores clave del país.

La colocación de 4 mil millones de pesos en Certificados Bursátiles Vinculados a la Sostenibilidad, en la que Scotiabank México, bajo la dirección de Pablo Elek, participó como colocador conjunto y único Agente Estructurador Sostenible, va mucho más allá de una emisión de deuda. Lo relevante es que el costo del financiamiento queda ligado al cumplimiento de metas concretas: ampliar la cobertura de becas para que más jóvenes accedan a la educación y acelerar el uso de energías renovables.

La banca tiene la capacidad de movilizar recursos, pero también de orientar el destino de ese capital. Cuando una institución financiera acompaña el diseño de un marco de financiamiento sostenible y ayuda a establecer indicadores medibles, envía una señal clara al mercado: el dinero puede generar rendimientos y, al mismo tiempo, producir beneficios sociales.

En momentos en que México necesita cerrar brechas educativas y avanzar hacia una economía más limpia, este tipo de emisiones dejan de ser un caso aislado para convertirse en un referente. Ojalá más empresas y más intermediarios financieros entiendan que el verdadero valor de una operación no solo se mide por el monto colocado, sino por el impacto que deja en el desarrollo del país y ahí hay todavía muchos espacios en donde participar. ¿Quién será el siguiente?

Violencia familiar, actuación inmediata

La rapidez con la que actuaron las autoridades en el caso del exdirector de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, acusado de violencia familiar, sorprendió a muchos. La denuncia derivó en una detención en cuestión de días, enviando un mensaje que pocas víctimas de este delito reciben: el Estado sí puede responder cuando existe voluntad institucional.

La pregunta inevitable es por qué ese mismo ritmo no se observa todos los días en miles de hogares mexicanos. Cada mes se denuncian más de 25 mil casos de violencia familiar. En mayo se registraron más de 26 mil según datos públicos, pero para muchas víctimas el camino está lleno de obstáculos: ministerios públicos saturados, investigaciones lentas, órdenes de protección tardías y procesos judiciales que pueden prolongarse durante meses o incluso años. La justicia, cuando llega tarde, deja de ser justicia.

No se trata de pedir privilegios ni juicios sumarios. Se trata de exigir que todas las víctimas reciban la misma capacidad de respuesta que observamos cuando el acusado es un personaje conocido. Si las fiscalías demostraron que pueden integrar una carpeta con rapidez, solicitar órdenes judiciales y ejecutar una detención en pocos días, esa eficiencia debería convertirse en la regla y no en la excepción; el camino y sobre todo el conocimiento de las leyes, lo tienen, es cierto, están saturados de trabajo, pero muchas mujeres se presentan con pruebas en mano y golpes a la vista, y no son ni recibidas.

Porque la violencia familiar no distingue nivel económico, profesión ni apellido. Imagínese un país donde cada denuncia de violencia familiar fuera investigada con la misma prioridad; donde las órdenes de protección se emitieran sin demora; donde el agresor enfrentara oportunamente a la justicia y la víctima no tuviera que convertirse en activista para ser escuchada. Probablemente habría menos reincidencia, menos feminicidios y una mayor confianza en las instituciones.

La verdadera noticia no debería ser que un personaje público fue detenido rápidamente. La noticia sería que esa rapidez dejara de ser excepcional y se convirtiera en el estándar para cualquier mexicana que decide romper el silencio. Por lo pronto, reconocimiento al trabajo hecho en este caso por las autoridades de Morelos, ahora a seguir con ese mismo ritmo en los demás casos.

San Miguel: la mejor ciudad del mundo

Por tercera vez consecutiva, San Miguel de Allende es reconocida como la Mejor Ciudad del Mundo en los World’s Best Awards 2026 de Travel + Leisure, una de las publicaciones especializadas en turismo con mayor prestigio a nivel internacional.

Los premios de Travel + Leisure son definidos por los lectores de la revista, quienes evalúan la experiencia real que viven en cada destino: cultura, patrimonio, hospitalidad, gastronomía, oferta turística, compras y valor de la experiencia. En la encuesta de este año se registraron 661 mil votos, donde por quinta vez fue elegida la ciudad guanajuatense, cabecera del municipio que preside Mauricio Trejo.

El reconocimiento se dio a San Miguel de Allende justo el día en que se inauguró el “Meeting Place México 2026” (MPDSMA), evento del que San Miguel es sede, y se trata del encuentro más importante de la industria de reuniones del país, que recibe a compradores, organizadores de eventos y líderes del sector, buena noticia para esta ciudad.

Por lo pronto, la moneda está en el aire.

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