Moneda en el Aire

Mundial: buena imagen, cuentas pendientes

Conforme comienzan a conocerse los indicadores económicos de junio, queda claro que el esperado “efecto Mundial” fue mucho más modesto de lo que algunos pronosticaban. Ni el consumo explotó ni el turismo aéreo vivió el despegue que se anticipaba.

México pasó la prueba más visible del Mundial. Las imágenes que dieron la vuelta al mundo mostraron estadios llenos, ciudades vibrantes, y una organización que, con sus inevitables tropiezos y obras inconclusas, logró proyectar al país como un buen anfitrión. En términos de percepción internacional, el saldo fue positivo.

Diego Cosío (Ilustración de Laura Mancilla)

Pero una cosa es la fotografía y otra muy distinta el estado de cuenta, ya que el balance de la economía dice otra cosa, pues conforme comienzan a conocerse los indicadores económicos de junio, queda claro que el esperado “efecto Mundial” fue mucho más modesto de lo que algunos pronosticaban. Ni el consumo explotó ni el turismo aéreo vivió el despegue que se anticipaba.

Los datos de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicios y Departamentales (ANTAD) que preside Diego Cosío son un primer llamado de atención. Las ventas en tiendas iguales prácticamente no crecieron durante junio, pese al mayor flujo de visitantes y a la expectativa de consumo asociada al torneo. Lo que sí aumentaron fueron los precios, reflejando que parte del ingreso adicional terminó absorbido por la inflación y no por un mayor volumen de compras. El Mundial no alcanzó para modificar una economía que sigue mostrando signos de desaceleración, pese a las promesas de que al término de este año tendríamos el repunte esperado.

En el sector aéreo ocurrió algo similar. Había expectativas de que el torneo impulsaría de manera importante el tráfico de pasajeros, pero los resultados fueron mucho más selectivos.

Volaris consiguió crecer 11 por ciento anual transportando más pasajeros nacionales e internacionales, aunque con un menor factor de ocupación al aumentar también su oferta de asientos. Viva, dirigida por Juan Carlos Zuazua, movilizó 2.4 millones de pasajeros, una caída de 2.4 por ciento, incluso teniendo como principal base a Monterrey, una de las sedes mundialistas. La falta de aeronaves disponibles por las revisiones de motores siguió pesando más que el torneo.

Aeroméxico con Andrés Conesa tampoco escapó a la tendencia. Su tráfico nacional retrocedió 13 por ciento y el internacional cayó 1.5 por ciento.

Juan José Padilla Olmos (Ilustración de Laura Mancilla)

Quizá el dato más revelador sea el del AICM, encabezado por el almirante Juan José Padilla Olmos, ahí se movilizó 3.53 millones de pasajeros, 2.2 por ciento menos que un año antes, registrando su primera caída de 2026.

El tráfico nacional disminuyó 4.5 por ciento y el internacional apenas avanzó 1.5 por ciento. Muy lejos de la expectativa oficial de crecer entre 20 y 25 por ciento y superar los 4.2 millones de pasajeros en el mes. Un resultado que además incrementa la presión sobre la administración del aeropuerto, ya cuestionada por diversos procesos de adjudicación de obras.

Sí hubo excepciones. Guadalajara, operado por GAP, creció 6 por ciento gracias al mercado internacional, mientras Monterrey, de OMA, elevó 10.3 por ciento sus pasajeros internacionales.

El Mundial sí generó viajes, pero concentrados en determinadas ciudades, partidos y fechas, incluso registraron días antes y después del partido vuelos llenos, pero nadie se atrevió a ofrecer más vuelos para aprovechar la oportunidad de la demanda.

La justa futbolística dejó buenas experiencias para miles, pero por sí solos no sustituyen el dinamismo económico, ya que el consumo depende del ingreso de las familias; el turismo, de la conectividad, los precios y la capacidad instalada y ahí la tarea por parte del Gobierno Federal sigue pendiente, atraer inversión y una estrategia que aproveche la atención global más allá del último silbatazo.

El Azteca, un estadio más digital

Siguiendo con temas mundialistas, uno de los mejores legados que dejó la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la Ciudad de México no está en un trofeo ni en una estadística deportiva, sino en la experiencia de quienes asistieron al Estadio Ciudad de México. Después de años en los que entrar a un evento masivo implicaba largas filas, boletos físicos y revisiones lentas, el recinto dio un salto tecnológico que difícilmente tendrá marcha atrás.

La incorporación de torniquetes electrónicos y la validación de boletos digitales mediante códigos QR, permitió que más de 80 mil aficionados ingresaran de forma ordenada, segura y, sobre todo, con una rapidez que sorprendió incluso a quienes habían asistido anteriormente al estadio. La tecnología dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad operativa.

Emilio Azcárraga (Ilustración de Laura Mancilla)

Detrás de esa transformación estuvo el trabajo de Grupo Ollamani, encabezado por Emilio Azcárraga, que aprovechó el Mundial para acelerar una modernización que ahora permanecerá como parte de la operación cotidiana del inmueble. Es una buena noticia porque los grandes eventos ya exigen procesos completamente digitales, desde la compra del boleto hasta el acceso al estadio.

Sin embargo, tampoco hay que caer en la complacencia. La digitalización resolvió uno de los principales cuellos de botella, pero el estadio todavía tiene tareas pendientes. Aún faltan remodelaciones e inversiones para que toda la infraestructura esté a la altura de los recintos más modernos del mundo. La experiencia del aficionado no termina al cruzar un torniquete; incluye servicios, movilidad, conectividad, comodidad y espacios renovados. Mantener vigente al estadio más emblemático del país durante las próximas décadas es el reto del grupo que encabeza Azcarraga Jean.

El Canal, Trump y la oportunidad para México

Hay visitas de Estado que parecen protocolarias, pero terminan revelando mucho más sobre el tablero geopolítico. La del presidente de Panamá, José Raúl Mulino, con la presidenta Claudia Sheinbaum ocurre en uno de esos momentos. No fue casual que uno de los temas centrales fuera la defensa de la neutralidad del Canal de Panamá, justo cuando Donald Trump ha vuelto a insistir en que Estados Unidos debería “recuperar” esa vía estratégica.

El mensaje de Sheinbaum fue claro: México respalda que el Canal permanezca neutral. Más que un gesto diplomático hacia Panamá, representa una señal sobre la visión que México quiere mantener frente a Washington: respeto al derecho internacional y rechazo a que la infraestructura estratégica vuelva a convertirse en un instrumento de presión política.

El Canal de Panamá mueve buena parte del comercio mundial y también es pieza clave para la economía mexicana. Miles de mercancías que llegan o salen del país utilizan esa ruta. Si la estabilidad del Canal se pone en duda, los costos logísticos aumentan, las cadenas de suministro se complican y la incertidumbre alcanza a toda la región y, ya tenemos Ormuz como problema.

Pero detrás del respaldo mexicano también hay una lectura política. Mientras Estados Unidos observa el Canal como un activo de seguridad nacional y de influencia global frente al creciente peso de China en América Latina, Panamá busca preservar su autonomía. México, por su parte, intenta mantener un delicado equilibrio: seguir siendo el principal socio comercial de Estados Unidos sin renunciar a una política exterior que privilegie la soberanía de los países latinoamericanos.

Nubank

En un sector financiero donde durante años los puestos de decisión estuvieron dominados por hombres, la llegada de más mujeres a la alta dirección deja de ser excepción para convertirse en tendencia.

Livia Chanes (Ilustración de Laura Mancilla)

Nubank da otro paso en esa ruta al nombrar a Livia Chanes como directora para América Latina, sumándose al liderazgo femenino que ya representa su cofundadora, Cristina Junqueira. Con 135 millones de clientes y la autorización para operar como banco en México, la institución apuesta por una visión regional, en donde las mujeres ocupan una posición importante; no es un tema de cuotas, sino de resultados: crecimiento, innovación e inclusión financiera que hoy hablan por sí mismos. Buena elección.

Por lo pronto, la moneda está en el aire

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