Hablar de la Cooperativa Cruz Azul no se reduce al futbol, porque detrás del popular equipo hay una larga historia de 145 años que lamentablemente hoy vive su peor época al mando de Víctor Velázquez, donde no solo se ha destruido un caso de éxito empresarial y –sobre todo– de estabilidad y prosperidad para sus trabajadores, sino que ya registra funestos episodios que han traído consigo la pérdida de vidas humanas; sí, Víctor Velázquez sobre sus hombros.
Creada en 1881, la cementera hidalguense fue puesta en manos de sus propios obreros el 2 de noviembre de 1931, donde se constituyó una cooperativa que fue referente durante décadas. 192 socios fundadores se endeudaron con un millón 300 mil pesos que pagaron en nueve años, para después iniciar un vigoroso crecimiento que la llevó a producir 10 millones de toneladas de cemento al año.
A lo largo de tres décadas, el recientemente fallecido, por no decir asesinado, Guillermo “Billy” Álvarez incrementó la producción de cemento en un 740%, instalando siete líneas de producción en cuatro entidades de la República, incluso logró que fuera la cooperativa de producción de cemento más grande de toda América Latina, además de convertirla en símbolo cruzazulino en lo deportivo.
Café con piquete
Pero con el 2020 llegó el inicio de la debacle en forma de la peor crisis administrativa, empresarial, social y cultural en la Cooperativa. Con una banda de delincuentes encabezados por el carroñero de Víctor Manuel Velázquez Rangel, empezamos a ver conflictos laborales, toma de instalaciones, violencia y… muertos. Este delincuente logró romper el tejido de cinco generaciones de familias cooperativistas.
Se convirtió en Sodoma y Gomorra
La Cruz Azul se hizo más pequeña; se redujo la producción en un 20%; se inició una persecución judicial contra socios cooperativistas disidentes y –vaya por otro un fuerte doble– ha habido hasta ¡45 órdenes de aprehensión! en apenas seis años de gestión de este delincuente, pues decirle “señor” sería una exageración. Ah, pero este delincuente en otros tiempos fue fiel colaborador de Billy Álvarez, a quien traicionó de tal forma que incluso hizo que terminara su vida en prisión. Incluso, les puedo decir que, si los delitos por los que fue procesado el otrora líder de la Cruz Azul fueran comprobados, Velázquez tendría que haber sufrido consecuencias penales por complicidad, pues era un operador de confianza de don Guillermo.
Una vida perdida es ya demasiado. Imagínense 10 atribuibles a episodios de violencia en instalaciones de la cementera; 20 socios fallecidos por privación ilegal de salarios, servicios médicos y seguridad social, asimismo dejó sin pensión y servicio médico a 70 jubilados durante el Covid, de los cuales han muerto 17; también es responsable de 38 fallecimientos de familiares de socios, ocasionados por dichas prácticas despreciables.
Fuerte doble
Pero los abusos no terminan ahí. Hay cambios de razones sociales para las empresas originales (Cementos Cruz Azul Oaxaca S.A. de C.V., Cementos Cruz Azul Hidalgo S.A. de C.V. y Club de Futbol Cruz Azul S.A. de C.V.) por nuevas razones sociales cuyo poder y potestad reside absolutamente en Velázquez y sus incondicionales. ¡Es prácticamente una invasión y conquista!
El balance final: Billy dejó 717 socios activos; Velázquez retiró ilegalmente a 213 socios que no estuvieron de acuerdo con su espuria gestión, otros 206 socios fueron jubilados (como beneficiarios por antigüedad), cinco socios fueron pensionados por temas de salud y 15 socios fallecidos, dan como resultado un padrón de 278 socios activos, con edad promedio de 64 años, ¡a punto de jubilarse!, y su apuesta es que cada año se retiren entre 50 y 70 socios más, lo cual le daría control absoluto de la Cooperativa en cinco años, con gente de nuevo ingreso, incondicional hacia él.
El rencor es lo que mueve a Víctor Velázquez. Es una tragedia que una empresa que fabrica un producto que sirve para construir un mejor mundo no pueda mantener unidas a las familias cooperativistas. Velázquez usa muros de cemento entre él y quienes debieran ser su prioridad: sus socios de la Cruz Azul. E igualmente, Velázquez se ha construido su propio pedestal al que todos los días se sube, con ayuda de su controvertido y delincuencial abogado Rafael Anzures, por cierto, acusado de irregularidades por 900 millones de pesos y –por si fuera poco– vinculado al Cártel Jalisco Nueva Generación para lavar dinero.
En fin, solo queda preguntar a la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, y a la propia presidenta Claudia Sheinbaum, si Cruz Azul es un caso más de procuración de justicia a modo. Velázquez y Anzures son lacras para quienes es más fácil destruir que seguir construyendo. El pedestal azul celeste fue hecho con sudor y sangre de personas hoy ignoradas, perseguidas o hasta muertas. ¿Cuántos más?