Fuera de la Caja

Soberanía

Pemex no tiene dinero para pagar a sus proveedores, mientras que se le obliga a regalar petróleo a Cuba. No es claro cuánto, pero lo que fuese no tiene nada que ver con la ‘soberanía’ que debe rescatar la empresa.

Estamos viendo el derrumbe de regímenes políticos que no son otra cosa que fuerzas de ocupación dedicadas a saquear a su población. Es el caso de Cuba, Venezuela o Irán. Hace pocos meses, fuimos testigos de la caída de Siria, caso similar. Se trata de grupos que se hicieron del poder arguyendo la búsqueda del bienestar popular, haya sido por la “liberación del yugo yanqui”, la “restauración de la verdadera fe”, o cualquier otra excusa. Una vez instalados en el poder, construyeron una maquinaria represiva para evitar su caída mientras extraían todas las riquezas posibles.

Para sobrevivir, pactaron con países totalitarios y entre sí, pero sobre todo esgrimieron la soberanía y la autodeterminación para evitar sanciones e incluso potenciales invasiones. Los matones en el poder eran entonces soberanos, nadie podía obligarlos a nada, en la esfera internacional. En la local, esa soberanía significaba represión continua. En todos los casos, esas fuerzas represivas se convirtieron en parte fundamental del gobierno y de la economía: los militares administran aeropuertos, trenes, hoteles, petróleo, empresas. En consecuencia, no tienen interés alguno en subvertir al régimen. Sólo en caso de desastre se desentienden de él, primero buscando reinstaurarlo con otro liderazgo, después haciendo fuertes en alguna región, y en caso extremo, abandonando el país y la legalidad para convertirse en parte del crimen organizado internacional.

No cuesta trabajo identificar brotes de esos temas en México: la insistencia en la soberanía, la inclusión de los militares en los negocios, e incluso las amenazas de represión, afortunadamente todavía poco aplicada.

Pero la soberanía es una ilusión. De la “soberanía alimentaria” tuvimos la creación de Segalmex, donde ocurrió el mayor fraude hasta entonces documentado. Del “rescate de la soberanía” que se impuso a Pemex, resultó el increíble fraude que los medios llaman “huachicol fiscal”, que hace palidecer a Segalmex. Cientos de miles de millones de pesos de contrabando de combustibles. Pero la pérdida es mucho peor que eso. La necedad de querer producir la gasolina en México ha provocado que, nuevamente, perdamos montañas de dinero en refinación. Entre 2021 y 2024, por cada litro de gasolina producido por Pemex, la empresa perdió ocho pesos. Y Pemex apenas alcanzó a producir un tercio de la gasolina que se consume en el país. Pero si quisiera producirla toda, lo que tendríamos que importar es petróleo, porque el que se extrae acá no alcanzaría ni para la mitad de la gasolina.

Por si fuese poco, gracias a esta pésima idea, Pemex no tiene dinero para pagar a sus proveedores, mientras que se le obliga a regalar petróleo a Cuba. No es claro cuánto, pero lo que fuese no tiene nada que ver con esa “soberanía” que debe rescatar la empresa. A menos, claro, que por soberanía se refieran a lo que comentamos arriba: a permitir que el grupo de matones en el poder se aísle de la comunidad global para poder saquear a gusto a la población, que cuando empiece a quejarse será reprimida. Tiene lógica la idea cuando recuerda uno cómo México abandonó todos los foros multilaterales, sólo mantuvo relaciones de verdad con regímenes del tipo mencionado, y prácticamente evisceró el servicio exterior mexicano. Si además le suma uno los “abrazos, no balazos” y la documentada relación con el crimen organizado, quedan pocas dudas.

Este régimen de ocupación no ha logrado consolidarse en México, y el entorno internacional no se muestra favorable a ello. Esto no significa que estemos en los inicios de una ola de democratización, como las celebradas en décadas pasadas. El fin del sistema de posguerra anuncia un caos global, que en los países con regímenes de ocupación tal vez también sea un caos local. Decían los antiguos que a eso le seguía la monarquía o la aristocracia, pero han pasado 2 mil 500 años de eso.

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