Trópicos

Venezuela requerirá mucho más que una reconstrucción

Donald Trump sabe que Venezuela tiene que estar bajo su zona de influencia, al igual que toda América Latina, y para ello, deben controlar y apoyar la reconstrucción en primer lugar, y en segundo, impulsar una nueva figura política ante el desgaste evidente de Delcy Rodríguez

Venezuela se adentró en un complejo escenario donde el 80% de su población vive en áreas de alta vulnerabilidad. Los terremotos que sacudieron a su sociedad desenmascararon la debilidad de su gobierno al carecer de todo tipo de capacidades para reaccionar, actuar y coordinar las labores de rescate en una zona sísmica, con múltiples fallas activas como Boconó, San Sebastián y El Pilar.

Tres horas después de los sucesos que colapsaron varias ciudades en Venezuela, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, no aparecía frente a su gente. Hubo un vacío de información y acciones inmediatas que permitieron todo tipo de especulación.

Finalmente, cuando ofreció una conferencia sombría y lúgubre, se entendió lo que le esperaba a su país, que históricamente ha sufrido terremotos devastadores, como el de Caracas en 1812, que dejó entre 15 mil y 20 mil víctimas.

Siempre las tragedias dejan entrever las fallas sistemáticas de un régimen, o bien, su fuerza para salir adelante, pero en el caso de Venezuela, el colapso de edificios evidenció que sus rancias instituciones, antecedidas por una dictadura, habían precarizado a su sociedad al encontrarse con una escasez generalizada de hospitales, alimentos, medicinas, ambulancias, rescatistas, maquinaria, estructuras logísticas y planes de protección civil.

Si a esa descomposición del régimen le sumamos que, desde la captura de Nicolás Maduro, Estados Unidos pausó la implementación de un sistema democrático como estrategia para manipular un gobierno de papel encabezado por Delcy Rodríguez, quien de forma increíble dejó de ser chavista para ser trumpista, significa que Venezuela está en el limbo.

Apenas ayer por la tarde, y después de casi 2 mil muertes y otros miles de desaparecidos, el gobierno estadounidense publicó… “El Departamento de Estado está trabajando sin descanso mientras lideramos una respuesta masiva, respaldada por el Departamento de Guerra, para desplegar equipos de búsqueda y rescate urbano, suministros críticos de ayuda, capacidades médicas de emergencia y soporte técnico avanzado”.

Es decir, a seis días del colapso del país sudamericano, se sigue hablando de respuestas bajo la tutela del gobierno estadounidense, que sin duda hará de la reconstrucción un botín. Al final del mensaje subrayan: “Seguimos determinados en nuestro compromiso de estar junto al pueblo venezolano”, ojo, mas no del gobierno, pues ellos de facto lo son.

El paso que sigue es una reconstrucción completa de todo el país: iniciando por las ciudades devastadas y el daño psicológico de su sociedad en duelo, pero también de las instituciones políticas y económicas y de un régimen democrático que ayude a guiar los destinos perdidos de las y los venezolanos.

No obstante, la pregunta que todos nos hacemos es: ¿quién se encargará de ese gran paso? Sin lugar a duda, el gobierno estadounidense y sus aliados buscarán ser quienes redefinan las estrategias y los objetivos, a pesar de que nadie había contemplado un escenario tan catastrófico, lo cual significa recursos y tiempo que hasta hace una semana estaban destinados a otras prioridades como Irán, Cuba y México.

Donald Trump sabe que Venezuela tiene que estar bajo su zona de influencia, al igual que toda América Latina, y para ello, deben controlar y apoyar la reconstrucción en primer lugar, y en segundo, impulsar una nueva figura política ante el desgaste evidente de Delcy Rodríguez y un gabinete que vive atemorizado por sus fechorías cometidas bajo el gobierno de Maduro, que posea la habilidad de gestionar un cambio como el que requiere Venezuela.

No obstante, al parecer ni los mismos Estados Unidos tienen claro a quién proponer como el o la candidata adecuada para reorientar el destino de Venezuela.

La imagen más representativa de la alternancia es María Corina Machado, pero la ambigüedad del trumpismo hacia ella, desde que le otorgaron el premio Nobel de la Paz, ha sido desesperante.

Como si fuera un castigo, Donald Trump la relega, aunque después la cobije. Machado sería en estos momentos la líder que requieren los venezolanos, pero al parecer Washington aún no se decanta por ella, quizá porque ha estado muy cercana a Europa.

El tiempo se cuenta entre segundos, y Estados Unidos junto con sus aliados deben comenzar a tomar decisiones más decididas en favor del progreso y desarrollo bajo un régimen democrático y estable, donde sus instituciones políticas y económicas sean reconstruidas al mismo tiempo que sus edificios caídos y la desesperanza de la gente, y no permitir que entren en una etapa de pesimismo a largo plazo, y donde el túnel en el que se encuentran sea el pan de cada día.

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