Contrapesos

Los tres mensajes de Banxico y sus implicaciones

En la primera reunión de política monetaria del año, Banxico tomó una postura de ‘esperar y ver’ hasta no advertir un mayor progreso de la inflación hacia la meta de 3 por ciento.

Esta semana, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió por unanimidad de sus cinco miembros mantener sin cambios la tasa de referencia en un nivel de 7 por ciento.

Esta acción se tomó luego de cinco decisiones consecutivas en que la recortó por mayoría de cuatro a uno, con voto en contra del subgobernador Jonathan Heath.

La decisión, alineada con las expectativas de los analistas de mercados financieros, significa hacer una pausa en el ciclo de recortes a la tasa iniciado hace casi dos años, en marzo de 2024.

Al mismo tiempo, el banco central revisó al alza sus pronósticos para la inflación general y su componente subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles.

A diferencia de anuncios anteriores, los pronósticos de inflación se ampliaron visiblemente, hasta 0.6 puntos porcentuales, sobre todo para el segundo y tercer trimestres de este año.

El comunicado del jueves sobre la decisión de política monetaria de Banxico reveló que la revisión “es resultado principalmente de una trayectoria anticipada más elevada para la inflación subyacente”.

Esa es la razón por la que ahora “se espera que la inflación general converja a la meta en el segundo trimestre de 2027”.

Todavía en diciembre pasado se esperaba que la inflación general alcanzara la meta de 3 por ciento anual en el tercer trimestre de 2026.

Desde hace tiempo la convergencia puntual a la meta de inflación se ha venido retrasando por parte del banco central mexicano.

Al ‘patear el bote’ para el segundo trimestre del próximo año, se admite que la inflación tendrá una convergencia a la baja más lenta.

Todo lo anterior se resume en tres mensajes: Banxico retrasa la convergencia a la meta casi en un año, sube los pronósticos tanto de la inflación general como de la subyacente y dice en su comunicado que esta revisión al alza tiene que ver con el componente inflacionario de mayor persistencia.

Para nada está siendo fácil romper con la persistencia de la inflación subyacente, que lleva 16 quincenas por arriba de 4 por ciento anual y es la que determina la trayectoria de la inflación general a mediano plazo.

Al señalar en el comunicado que el principal riesgo al alza para los nuevos pronósticos de inflación es la persistencia del componente subyacente, el banco central está mostrándose cauteloso con los recortes de la tasa de interés.

En la primera reunión de política monetaria del año, Banxico tomó una postura de ‘esperar y ver’ hasta no advertir un mayor progreso de la inflación hacia la meta de 3 por ciento.

De acuerdo con Felipe Hernández, analista de Bloomberg Economics, la decisión unánime de mantener la tasa de interés y las previsiones actualizadas de mayor inflación indican “una postura más cautelosa por parte del banco central de México”.

En un comentario, el economista para América Latina recuerda que “el año pasado, ante la desaceleración del crecimiento en un contexto monetario restrictivo, las autoridades monetarias recortaron las tasas a pesar de una inflación persistentemente superior a la meta”.

Pero este año, con las tasas cercanas a la neutralidad y una actividad económica ligeramente más sólida, “es menos probable que Banxico flexibilice su política monetaria si persisten las subidas de precios”.

Aquí cabe hacer un paréntesis para apuntar que el banco central habría logrado la neutralidad monetaria, lo cual implica que la tasa de referencia deja de ser explícitamente restrictiva, sin haber alcanzado la convergencia inflacionaria.

Regresando al comentario de Hernández, el analista de Bloomberg Economics asegura que las nuevas previsiones indican que “mantener la tasa es una pausa, más que el final del ciclo de flexibilización”.

De manera que “las autoridades monetarias se mantienen abiertas a nuevos recortes si los nuevos datos lo justifican”, en particular sobre el impacto de los aranceles e impuestos internos en los precios, el tipo de cambio, la actividad económica y las condiciones monetarias.

En efecto, Banxico es claro en su intención de hacer una pausa en el ciclo de recortes, pero no de concluirlo. ¿Qué tanto está justificado reanudarlo y qué espacio queda para que la tasa siga bajando?

En este momento hay más preguntas que respuestas sobre las acciones futuras del banco central de México.

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