Contrapesos

El gran ‘mordisco’ de la inflación al gasto alimentario

El valor monetario de la canasta alimentaria por persona al mes determina la línea de pobreza extrema por ingresos.

Este año viene a recordar que la inflación, que es el ‘impuesto’ más perjudicial y regresivo, siempre afecta a los que menos tienen.

Una persona en México requirió mil 966 pesos para adquirir la canasta alimentaria en el ámbito rural en abril pasado, lo que implicó un costo 8.3 por ciento mayor contra igual mes de 2025.

En tanto, una persona en la zona urbana requirió 2 mil 599 pesos, lo que también significó un incremento de 8.3 por ciento anual, conforme a la actualización mensual de las líneas de pobreza del INEGI.

El valor monetario de la canasta alimentaria por persona al mes determina la línea de pobreza extrema por ingresos.

Dicho de otra manera, la población cuyo ingreso es inferior al costo de la canasta alimentaria básica está en pobreza extrema por ingresos.

Están en pobreza extrema por ingresos los que, aun destinando todo su ingreso a la compra de alimentos, no pueden adquirir los productos de la canasta alimentaria.

El repunte en el valor monetario de la canasta alimentaria en los ámbitos rural y urbano se ubicó 3.9 puntos por arriba de la inflación general en el país, la cual fue de 4.4 por ciento anual en abril de 2026.

De lo anterior se desprende que el encarecimiento anualizado de los costos básicos de la alimentación, el más elevado desde enero de 2024, prácticamente duplicó el ritmo de la inflación general.

La información del INEGI muestra que, en los dos ámbitos, los rubros de jitomate y alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, en ese orden, fueron los que más contribuyeron al incremento anual en el valor monetario de la canasta alimentaria.

En el caso del jitomate, su precio registró un disparo de 121.1 por ciento anual en abril y explicó casi una tercera parte del alza de la canasta alimentaria en el ámbito urbano.

Otros productos agrícolas con fuertes repuntes fueron el chile y la papa, con 59.8 y 49.3 por ciento, respectivamente.

Mientras que el rubro de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, que corresponde a desayuno, comida y cena que las personas consumen mensualmente fuera de casa, tuvo un alza de 6.8 por ciento y aportó una cuarta parte de lo que subió la canasta alimentaria en el ámbito urbano.

El sensible incremento de la canasta alimentaria por arriba de la inflación general significa que el ingreso mensual de la población económicamente más vulnerable está siendo insuficiente para comprar los productos de la canasta básica.

Al no adquirir suficientes alimentos, la opción de muchos hogares será reemplazarlos por otros más baratos y de menor calidad nutricional.

Otra dimensión del tema es la línea de pobreza por ingresos, que está determinada por el valor monetario de la canasta alimentaria más la no alimentaria por persona al mes.

Está en pobreza por ingresos la población que no cuenta con los recursos suficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades alimentarias y no alimentarias.

En abril, el valor monetario de la canasta alimentaria y la no alimentaria en la zona rural fue de 3 mil 572 pesos, en tanto que en la urbana fue de 4 mil 954 pesos.

Los incrementos de las líneas de pobreza por ingresos, que como se indicó arriba se basan en la canasta alimentaria y la no alimentaria, fueron de 6.3 por ciento anual en el ámbito rural y de 5.7 por ciento en el urbano.

Esto significa que el crecimiento anual registrado tanto en el ámbito rural como en el urbano fue mayor a la inflación general anual: 1.8 puntos porcentuales en el primer caso y 1.3 puntos, en el segundo, según el INEGI.

Los productos que más contribuyeron al cambio anual de las líneas de pobreza por ingreso fueron los de la canasta alimentaria en los dos ámbitos, que subieron 8.3 por ciento contra abril de 2025.

Respecto a la canasta no alimentaria, destacó el rubro de transporte público con un ascenso de hasta 7.5 por ciento anual.

El deterioro que experimenta el poder adquisitivo de los hogares mexicanos de menores ingresos este año se debe sobre todo al repunte en los precios de los alimentos, bienes y servicios necesarios.

El mayor problema es que, además de afectar principalmente a los grupos de población más vulnerables, la inflación puede revertir los avances recientes del país en materia de bienestar social.

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