Diferencias entre el viejo TPP y el nuevo CPTPP a firmarse con los países de Asia–Pacífico (sin EU)...y algunas interrogantes
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Diferencias entre el viejo TPP y el nuevo CPTPP a firmarse con los países de Asia–Pacífico (sin EU)...y algunas interrogantes

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Opinión

Diferencias entre el viejo TPP y el nuevo CPTPP a firmarse con los países de Asia–Pacífico (sin EU)...y algunas interrogantes

05/02/2018
Actualización 05/02/2018 - 12:27

El gobierno mexicano ha anunciado que a fines de marzo firmará el Acuerdo Integral Comprensivo y Progresivo de la Alianza del Pacífico entre los 11 países que negociaron originalmente el polémico TPP sin Estados Unidos (EU), en virtud del rechazo de Trump advertido a lo largo de su campaña y ratificado formalmente a su llegada al poder hace un año.

Las grandes preguntas son: 1) ¿Cuáles son las diferencias entre uno y otro? y 2) ¿cuál será el beneficio para México ante la ausencia de EU?

Lamentablemente una vez más no ha habido gran discusión en los medios y en el Senado sobre el tema, ni ha habido una cabal evaluación e información sobre los impactos esperados. Tampoco se han examinado las políticas de fomento al inversión y la producción que serían necesarias para que este acuerdo brindara a México lo mayores beneficios posible.

Lo que sí es obvia es la intención del presente gobierno de continuar las políticas de apertura al mercado internacional y la convicción de que el comercio y la inversión extranjera siguen siendo la gran apuesta para México a futuro, a pesar de que los 23 años de TLSAN y la celebración de múltiples tratados de libre comercio han mostrado los límites de los mismos en términos de generación de crecimiento, empleos, equidad e innovación.

Lo que es probable es que con la firma del CPTPP y toda la buena voluntad, lo más que podemos esperar es la continuidad del estancamiento estabilizador de 2.0 por ciento anual y algún crecimiento en el comercio -fundamentalmente de las importaciones provenientes de países con los cuales actualmente no tenemos un acuerdo de libre comercio, como sería el caso de Vietnam, Singapur, Australia y Nueva Zelanda. No está claro que les podemos exportar a países lejanos con los cuales hemos mantenido un déficit creciente, sobre todo en ausencia de políticas de fomento a la inversión en infraestructura y a la producción nacional agropecuaria e industrial.

Con Japón, Canadá y los países latinoamericanos de la Alianza del Pacífico ya tenemos acuerdos vigentes insuficientemente aprovechados.

¿Cuáles son las diferencias entre el nuevo CPTPP y el viejo TPP?

1ª El mercado en cuestión se reduce a la mitad y habrá la posibilidad de que entre en vigor con la mera ratificación de seis de los 11 países integrantes; no será necesario esperar a la duras negociaciones finales de EU.

2ª Se suspenden-no se cancelan- las disposiciones más polémicas que EU y las grandes empresas trasnacionales habían impulsado persistentemente y había logrado imponer -a pesar de las resistencias de la mayoría de los otros miembros- en muy diversas áreas del comercio, las inversiones, la propiedad intelectual y la tecnología, y el régimen de controversias comerciales y de inversiones. Veamos algunos de los cambios:

a) Se pueden mantener los mecanismos de compras nacionales de medicamentos y sus propósitos de obtener los mejores precios posibles, sin intervenciones de las grandes empresas e intereses internacionales .

b) Las grandes empresas ya no tendrán la posibilidad de hacer reclamación de daños a los gobiernos -como se establecía en el TPP- ante decisiones nacionales de interés público (ambiental, educativo, de salud o de seguridad que afectaran sus utilidades esperadas).

c) Se mantienen los plazos de vigencia de los derecho de autor en 50 años en vez de los 70 que se habían aprobado beneficiando a las grandes empresas americanas editoriales, de medios, cine y TV y tecnologías de la información que hubieran afectado los intereses de los consumidores (el gobierno neozelandés había estimado un costo anual promedio de 55 millones de dólares para sus consumidores como consecuencia de la ampliación. En México nunca vimos una estimación) .

d) No se impondrán ya obligaciones de protección de información o de mercados de los medicamentos de patente –incluyendo los biológicos- frente a los medicamentos genéricos producidos al vencimiento de las patentes como se acordaba en el acuerdo. Lo que será en beneficio de empresas mexicanas innovadoras, los consumidores y los gobiernos, que hubieran sido afectados.

e) Nuestro gobierno y los de otros países miembros podrán mantener mayor flexibilidad a futuro en la definición de que puede ser patentable conforme al interés nacional.

f) Se omiten las obligaciones que se habían establecido en el TPP de conceder extensiones de los plazos por situaciones fuera de control de los gobiernos .

g) Se evitan exigencias arbitrarias internacionales en las adquisiciones gubernamentales.

h) Todas las negociaciones acordadas para expandir la cobertura del capítulo relativo a compras gubernamentales quedan suspendidas.

i) No se aplicarán ya los cambios previstos en el TPP a las legislaciones y políticas sobre información gerencial, o las garantías a las grandes empresas satelitales respecto a información encriptada o señales de cable (por ejemplo, las relativas a TV de paga).

j) El régimen de disputas en materia de telecomunicaciones se mantiene sin los cambios previstos que podrían resultar adversos a las empresas locales.

En conclusión, el nuevo acuerdo a firmarse no incluye la mayor parte de las exigencias que México y otros países habíamos aceptado (y que muchos académicos, empresarios y miembros e la sociedad civil criticamos por adversos al interés nacional) debido a las presiones del gobierno de EU y la iniciativa de las grandes empresas trasnacionales.

La realidad es, sin embargo, que las disposiciones no se eliminan, se dejan en suspenso. Siempre existe la posibilidad de que el gobierno de Trump cambie de opinión, decida adherirse e insista en su incorporación. Lo bueno es que la negociación del nuevo CPTPP las ha hecho transparentes. La academia, las empresas y los ciudadanos organizados debemos estar alertas, junto con el futuro gobierno y legisladores.

Al mismo tiempo, será siempre crucial entender qué acuerdos como estos no son un fin en sí mismo y que sus impactos benéficos dependerán de la estrategia nacional y del conjunto de políticas y medidas que se apliquen en un futuro para promover un desarrollo productivo efectivamente sostenible, equitativo e incluyente en aras del interés nacional.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.