Perder el foco por el petróleo
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Perder el foco por el petróleo

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Perder el foco por el petróleo

26/06/2019
Actualización 26/06/2019 - 10:12

¿Qué es lo que queremos? ¿Producir petróleo o generar riqueza para acabar con los pobres? Japón, Singapur, Corea del Sur y China incluso, optaron de inicio por lo segundo.

En México estamos atrapados en discusiones rotas. Ayer fue el petróleo. Solo hay una fuente: Pemex y Pemex expuso la caída. No puede falsear los datos, pues rompería el sistema informativo del mercado global en la materia, además de violar normas financieras.

Los mexicanos estamos enfocados ahora en producir crudo en México, no en generar riqueza mediante una industria energética.

Pemex, a cargo de Octavio Romero, tiene ese encargo de su jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador. Para conseguirlo contrató empresas externas.

En mayo, al menos 64 por ciento de la perforación para el desarrollo de 20 campos que anuncia la petrolera estaba contratado, según información de la firma.

Marinsa y Grupo R perforarán 15 pozos en los campos Xikin, Esah y Uchbal a cambio de 692 millones de dólares, unos 13 mil millones de pesos. Mexoil y Perfolat trabajarán en Chocol, Valeriana, Cibix e Ixachi, por mil 290 millones de dólares, o unos 25 mil millones de pesos. Otra más, llamada Opex, trabajará en la perforación de Mulach, Manik y Tlacam y cobrará 505 millones de dólares.

Son contratos de servicios, como los que existieron en todos los gobiernos previos. Si producen petróleo que pueda venderse, qué bueno, si no lo consiguen, el gobierno habrá perdido esa inversión. Los dueños de esas empresas obtienen ingresos, como en otros sexenios lo cobraban ellos u otros… pero esos contratos no generan una industria energética, por consecuencia tampoco riqueza salvo para unos cuantos. La historia lo comprueba.

Una industria en cualquier ámbito se basa en innovación y riesgo. Inversionistas privados apuestan su dinero y si ganan, cobran utilidades y pagan impuestos. Si fallan, problema de ellos. A veces, el gobierno les apoya, pero no corre el riesgo por los empresarios. En el proceso, los emprendedores generan empleo con su dinero y compiten con salarios por tener a la mejor gente. Paralelamente, el gobierno usa el dinero que le toca vía impuestos para cuidar, educar y sanar al pueblo, de donde pueden salir más emprendedores y más riqueza para generar un círculo virtuoso.

Hay ejemplos. Varios se juegan el dinero de accionistas en producir hidrocarburos conforme a las reglas de las rondas petroleras que dejó la reforma energética. Si ganan dinero, deben pagar aproximadamente el 80 por ciento de las utilidades al gobierno, si no lo hacen, ese mismo Estado que los vigila puede y debe castigarlos.

Pero esos casos no aumentarán en el corto plazo. Regresamos a la era de los contratos para algunos. A prender veladoras para que la producción crezca. Hasta ahora, según Pemex, no podemos contener la caída de lo que nos preocupa: la producción de crudo y a decir de los datos oficiales, tampoco provocamos riqueza ni crecimiento económico. Huele a estancamiento.

Para colmo, ayer el gobierno de EU nos restregó un problema: “La inyección de crudo a las refinerías de México declinaron por quinto año consecutivo en 2018.

“Una caída de 50 por ciento respecto a 2013”, dijo su Administración de Información Energética (EIA), que advirtió en un informe desplegado en su sitio de internet la creciente dependencia nacional de importaciones de combustibles debido a la falta de mantenimiento de las refinerías. A Enrique Peña Nieto no le importó el asunto, López Obrador prefiere empezar por hacer otra refinería. Cuando eso sea posible.

Claro, hay que dar más tiempo, pero mientras tanto, ni alza en la producción de crudo al ritmo prometido, ni empuje a la industria energética que podría generar riqueza.

Dicho en términos beisboleros, hasta ahora México en energía, ni picha, ni cacha, ni deja batear.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.